Un año más ha llegado el verano, y cómo está ocurriendo en los últimos años, este se anuncia muy caluroso.
Es muy importante saber que en verano son más prevaleces alguna enfermedades urológicas, cómo son las piedras en el riñón.
El equilibrio de los distintos componentes que existen en la orina, la sobresaturación, puede verse alterada en estos meses debido a la deshidratación, lo que conlleva la formación de cálculos o litiasis en las vías urinarias.
Es típica la aparición de los temidos cólicos de riñón, los cuáles suelen ser provocados por falta de aporte de líquido, calor intenso, y orina más oscura y concentrada. Esto hará que las piedras obstruyan la vía urinaria lo que provoca un dolor intenso en la zona lumbar o en la parte baja del abdomen, y a veces expulsión de sangre en la orina, que es conocida como hematuria.

El dolor es intenso y de tipo cólico, es decir que no es constante en su intensidad, sino que va y viene. Suele hacer que el paciente no pueda estar quieto, sino que se mueva constantemente, lo
que lo diferencia de la lumbalgia mecánica pues no cambia con los movimientos.
El tratamiento es en primer lugar el control del dolor, mediante antiinflamatorios y espasmolíticos como la buscapina, pero suele requerir una visita a urgencias. Posteriormente, una vez diagnosticado, habrá que tratar la causa, que suele ser una piedra.
Las formas de prevenir estos cólicos y las piedras en el riñón son abundante ingesta hídrica fundamentalmente, y evitar el consumo excesivo de alimentos ricos en calcio, en purinas y ácido oxálico, como las verduras verdes (brócoli, espinaca, etc), derivados lácteos, dieta ricas en proteínas. También es muy importante un buen control del peso, evitar el exceso de sal y el alcohol.
Es recomendable visitar a su urólogo antes de los meses calurosos si ha padecido un cólico renal
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