Uno de los problemas de salud más frecuente entre la población femenina son las infecciones de orina de repetición.
Estas infecciones se pueden ver incrementadas en fechas estivales y son frecuentes las recomendaciones de medidas generales y toma de algunos compuestos para disminuir su incidencia.
Evitar el estreñimiento, el bañador mojado o la abundante ingesta hídrica y los cítricos pueden ayudar a reducir la frecuencia de las infecciones.
Es conveniente acudir al urólogo para descartar patología orgánica que pueda ocasionar las infecciones como incontinencia urinaria, cistocele y otros problemas de suelo pélvico, o litiasis.

Cuando las infecciones aparecen en más de dos ocasiones en los últimos 6 meses, la asociación europea de urología recomienda en sus guías clínicas (EAU Guidelines on Urological Infections at www.uroweb.org/guidelines) el uso de profilaxis con antibióticos a bajas dosis.
Esta profilaxis con antimicrobianos es eficaz, pero crea otros problemas, como afectar a la flora bacteriana de intestino o vagina, provocando infecciones por hongos o diarrea. También puede crear resistencias en las bacterias patógenas así como en la comensal, es decir las que ayudan a proteger el organismo.
Esto ha generado interés por desarrollar profilaxis de infecciones de orina a base de agentes no antimicrobianos.
Es útil este tipo de profilaxis? Podemos confiar en el gran número de compuestos a la venta para evitar estas incómodas infecciones?
Revisando la literatura científica al respecto lo primera que hay que decir es que la mayoría de los estudios publicados no son de gran valor científico, fundamentalmente por el bajo tamaño muestral. Esto hace difícil extrapolar conclusiones, y nos conduce a buscar revisiones sistemáticas y meta-análisis, de dónde sacaremos los datos más claros.
No debemos olvidar sin embargo que un meta-análisis, incluso si esta bien diseñado, arrojará datos estadísticos tan buenos como los estudios que analiza.
En el año 2013 fue publicado en The Journal of Urology, revista de la Asociación Americana de Urología (AUA), un articulo de revisión y meta-análisis de ensayos clínicos aleatorizados sobre el uso de agentes no antibióticos para las infecciones de tracto urinario (M.A. J. Beerepoot et al. Nonantibiotic Prophylaxis for recurrent urinary tract infections: a sistematic review and meta-analysis in randomized controled trials. The J of Urol vol 190 81-89 december 2013).
Analizando la literatura disponible concluían que era prometedor el uso de inmunoestimulante oral OM-89 (UroVaxom), que en mujeres postmenopausicas se podía usar, para prevenir la recurrencia, estriol intravaginal, y que hacía falta estudios más grandes y mejores sobre la efectividad de vacuna vaginal UroVac, productos con arándano rojo y acupuntura.
En una revisión más reciente, de la misma autora (Pathogens 2016, 5, 36; doi:10.3390/pathogens5020036 ), se consideró el uso de estrógenos vaginales tópicos, cápsulas orales con L. rhamnosus GR-1 y L. reuteri RC-14 en mujeres post-menopáusicas, y profilaxis con arándano rojo y Lactobacillus crispatus intravaginal en mujeres pre-menopáusicas. No se pudo reproducir los resultados del meta-análisis previo con OM-89. Se necesitan más estudios para definir la dósis idónea de arándano, así cómo la efectividad de la D-Manosa y la acupuntura y vacunación.
Basándose en la evidencia actual, el ácido ascórbico (Vitamina C) no se puede recomendar para prevenir recurrencias.
A la luz de los resultados estudiados, y aunque las conclusiones son débiles, el uso de arándano rojo, lactobacillus, y estrógenos tópicos vaginales en mujeres post-menopáusicas, puede ayudar a prevenir infecciones. Los datos sobre vacunas, acupuntura y D-Manosa pueden ser favorables pero están por dilucidar.
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