Técnicas Diagnósticas

La ecografía urológica es una de las técnicas de imagen más rentables para el diagnóstico, en la actualidad.

Es una exploración que se realiza mediante una sonda que se desliza por el abdomen, de manera indolora, inofensiva, pues no provoca irradiación por rayos X, y que aporta mucha información al urólogo. Se basa en la utilización de ondas sonoras a una frecuencia no audible para el oído humano, por lo que se denominan ultrasonidos.

Estos ultrasonidos son generados por un cristal que recibe una señal eléctrica y la convierte en mecánica. Esto es lo que se conoce como efecto piezoeléctrico, y se hizo muy popular al utilizarse a principios del siglo XX, en la Primera Guerra Mundial, en la batalla de los míticos submarinos alemanes “U-Boot”.

El sistema SOund Navigation And Rating (sonar) o el RAdio Detección And Ranging (radar) se basan en ello. Existen ejemplos en la naturaleza, como el  sistema de navegación, o ecolocación, de los delfines o de los murciélagos.

Volviendo a la urología, nos permite valorar la vejiga, la próstata o los riñones, y a través de ello calcular el volumen prostático y renal, la presencia de residuo postmiccional que puede revelar obstrucción a la salida de la orina, la presencia de lesiones intravesicales o renales, o la existencia de dilatación de la vía urinaria por obstrucción supravesical.

Es conveniente tener la vejiga llena y el colon vacío cuando se va a realizar una ecografía. La presencia de gas o contenido intestinal así como la grasa pueden disminuir la rentabilidad de esta prueba.

Las ondas ecográficas de la sonda lineal, o de alta frecuencia, nos permiten valorar la cavidad escrotal, mediante el estudio del flujo sanguíneo testicular (doppler), la presencia de lesiones, colecciones líquidas cómo el hidrocele, la hernia inguinal así como las várices escrotales o varicocele.

Es una exploración complementaria excelente para completar el estudio de cualquier consulta por patología o sintomatología escrotal.

Es inocua e indolora, dando un diagnóstico inmediato por una exploración dinámica en tiempo real.

La flujometría miccional o uroflujometría es una prueba diagnóstica inocua que estudia a través de unos sensores de presión y flujo, las características de la micción del paciente urológico.

Una de las principales dificultades de la historia clínica en la especialidad de urología, es saber con detalle cómo es la micción.

En efecto, la percepción de la micción por uno mismo es tremendamente subjetiva, lo cual lleva en ocasiones a que algunos pacientes perciban como normal una manera de orinar defectuosa y perjudicial para la salud, o todo lo contrario.

Los síntomas del tracto urinario inferior, tanto en mujeres como hombres, han de ser estudiados y por ello se han de objetivar.

Se han desarrollado distintas herramientas como el diario miccional, los test de incontinencia, los cuestionarios y la flujometría miccional. Esta última se incluye en la realización de muchos estudios clínicos así como en la práctica diaria, pues aporta valores medibles a algo subjetivo como es la micción.

Consiste en orinar en un receptor que mide la presión media del flujo, el flujo máximo, o pico de flujo, el volumen, el tiempo, y la morfología de la curva de presión-flujo de la micción.

Muchas veces se realiza junto con una ecografía urológica midiendo el residuo postmiccional, aportando información sobre la obstrucción a la salida de la orina o la manera de comportarse de la vejiga.

Es útil tanto en hombres como en mujeres, y la mayor prueba de que es inocua es que muchos urólogos se han realizado alguna vez una flujometría!!

Todas estas recomendaciones son las que realiza en su última actualización la Asociación Europea de Urología.

¿Que és?

La biopsia de próstata consiste en la toma de tejido de la próstata para su posterior análisis anatomo-patológico con el objetivo de descartar la presencia de un cáncer de próstata.

¿Cuándo se realiza?

La necesidad de realizar de una biopsia de próstata se basa en un nivel de PSA elevado para la franja de edad correspondiente al paciente y/o un tacto rectal sospechoso.

La estratificación del riesgo puede evitar la realización de biopsias innecesarias

Una elevación puntual de PSA no debe llevarnos a la realización de una biopsia de próstata inmediatamente, se recomienda dejar pasar unas semanas para corroborar la elevación de PSA, evitando la eyaculación en esos días, la existencia de una infección de orina o las manipulaciones de la vía urinaria.

¿Cómo se realiza?

La biopsia guiada por ultrasonidos es el estándar de manejo en el diagnóstico por biopsia del cáncer de próstata, sin existir diferencias en la tasa de diagnóstico entre la transrectal o la perineal.

Se realiza una ecografía transrectal y se extrae material prostático a través de una aguja de biopsia.

El número de cilindros dependerá de la edad del paciente y el volumen prostático fundamentalmente (Nomograma de Viena).

¿Es dolorosa?

En urología Aplicada se realiza la biopsia dirigida por ultrasonidos con sedación, de manera que resulta indolora.

¿Qué se debe hacer antes? 

Se debe tomar un antibiótico un día antes de la prueba. El día de la prueba ha de acudir en ayunas, y se podrá ir de alta una vez despierte de la sedación.

¿Cuáles son las complicaciones? 

Las complicaciones serias de la biopsia de próstata son poco frecuentes, menores del 1% de las mismas, pero pueden ocurrir determinadas incidencias: las más frecuentes son la aparición de restos de sangre en semen, orina y heces, lo cual no suele ser importante y puede perdurar unas semanas.

La infección con fiebre y la retención de orina en pacientes con próstatas grandes pueden darse, y es recomendable acudir a urgencias si esto ocurre.

Modificado de la guía clínica de la asociación europea de urología (EAU):

Complicación

Porcentaje de pacientes %

Hemospermia (sangre en semen)

37,4

Hematuria (sangre en orina) menor de 1 día

14,5

Sangrado rectal menor de 2 dias

2,2

Prostatitis

1

Fiebre mayor de 38 grados

0,8

Epididimitis (inflamación de epididimo)

0,7

Sangrado rectal mayor de 2 días con o sin intervención quirúrgica

0,7

Retención de orina

0,2

Otras que requieran hospitalización

0,3

 

¿Qué ocurre después? 

Pese a la elevación de PSA, muchas biopsias serán negativas para cáncer, por lo que se debe seguir vigilando. En algunos casos se ha de hacer una nueva biopsia, y en estos casos es de utilidad la realización de una resonancia magnética multiparamétrica, para después poder realizar una fusión de la imagen ecográfica junto con la imagen de resonancia y ser más precisos en la toma de biopsias. Esta fusión se realiza de manera cognitiva, mediante el análisis de la imagen de resonancia, o mediante un software de fusión.

Generalmente todos los hombres a partir de los 50 años son estudiados mediante un análisis de sangre que lleva incluido un análisis de PSA (Antígeno Prostático Específico).

Pese a la polémica generada debido al posible sobre tratamiento de algunos cánceres indolentes, lo que se ha venido a llamar “screening oportunista”, es decir de pacientes con algún síntoma urológico en edad de padecer cáncer de próstata, se sigue haciendo y está indicado.

El PSA es una proteína que se halla en la sangre de los varones, que participa en la licuefacción del semen, y se excreta por la próstata y algunas glándulas que se encuentran en la uretra y las vesículas seminales.

Este tipo de proteína, una calicreína, no es específica del cáncer de próstata, aunque sí del tejido prostático, por lo que es un, mal llamado, marcador tumoral, a partir de ciertos valores.

En general hablaremos de un valor de PSA claramente patológico a partir de 10 nanogramos por decilitro, normal por debajo de 4, y dudoso de 4 a 10. Estos valores pueden variar en función de determinados factores como la edad, la presencia de factores de riesgo (afroamericanos, antecedentes familiares, etc).

Cabe decir que el PSA en sí no es peligroso ni perjudicial, por lo que no es necesario hacerlo bajar, si no estudiar al paciente que lo tiene elevado.

Existe cierta polémica en los últimos tiempos sobre la utilidad de hacer un análisis de PSA, pero el conocimiento del valor no es peligroso en sí, si no el uso que hacemos de él o la desinformación.

El PSA como valor absoluto aporta información, pero esta información se puede completar con otros datos como la velocidad de PSA (aumento en el tiempo), la densidad de PSA (PSA partido por volumen prostático) o el tiempo de duplicación de PSA (fórmula logarítmica).

En el área dudosa comprendida entre 4 y 10, el índice de PSA libre nos marcará la necesidad de realizar un biopsia, siendo por debajo de 0,18 indicador de biopsia prostática.

Recientemente se han desarrollado otras isoformas de PSA (pro-PSA) y tests específicos como el PCA3, las 4 isoformas de calicreínas séricas llamado test 4K, o algunos kits genéticos. Todos estos tests pueden aportar información suplementaria y algún caso evitar biopsias de próstata innecesarias.