La litiasis urinaria

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La litiasis urinaria, o presencia de piedras o cálculos en la vía urinaria es una enfermedad conocida desde hace miles de años y con una alta prevalencia en la actualidad, que predomina en varones, y constituye un porcentaje muy alto en el quehacer urológico diario.

Existen decenas de trastornos y/o enfermedades que pueden conducir a la formación de cálculos en la vía urinaria, y será importante en el estudio diagnóstico no solo la objetivación de las litiasis, sino también una aproximación diagnóstica al estudio de la causa de las mismas.

Aproximadamente el 75% de las piedras son de calcio y el 25% restante de litiasis no cálcicas se lo reparten las de ácido úrico y las litiasis de estruvita o infectivas, y más rara vez son de cistina o de otras composiciones más raras que incluyen algunas medicamentosas ( indinavir, triamtereno…).

La forma clínica habitual de presentación de las litiasis es por dolor, ocasionando un cuadro bastante característico conocido como cólico nefrítico que es una causa muy frecuente de asistencia en los Departamentos de Urgencia. No es infrecuente descubrir las litiasis en el estudio de una infección urinaria o una hematuria o ser un hallazgo del todo casual.

El diagnóstico de la litiasis urinaria, se puede realizar con una gran precisión con los métodos radiológicos disponibles en la actualidad , como son el TAC abdominal, la urografía intravenosa, Rx abdomen y ecografía abdominal , debiendo asociar análisis de sangre y orina , para valorar su posible composición y mecanismo de producción , así como su repercusión en el paciente que será clave a la hora de valorar su tratamiento.

El 75-80% de los cálculos menores de 4 mm se expulsan espontáneamente , siendo excepcional la eliminación espontánea de los mayores de 7 mm. En el caso de los cálculos que es esperable la expulsión espontánea , el tratamiento debe ir encaminado a facilitar la misma , y prevenir o tratar las complicaciones que puedan ocurrir durante este período , fundamentalmente el cólico nefrítico lo cual se suele conseguir con el uso de antiinflamatorios no esteroideos ( diclofenaco sódico ), y de forma ocasional incluso opiáceos.

En los cálculos mayores de 7 mm. no cabría esperar su expulsión espontánea y habría que proceder a su eliminación. Igualmente habría que proceder a la eliminación de los cálculos que ocasionan dolor intratable, que asocian infección a la obstrucción , exista riesgo de pionefrosis y/o sepsis, y en casos de afectación bilateral o pacientes monorrenos.
Actualmente se disponen de diversas tecnologías escasa o minimamnete invasivas que permiten la eliminación de los cálculos en los supuestos anteriormente citados a saber:

1.Litotricia extracorpórea por ondas de choque. La principal limitación para su uso serían la existencia de cálculos de gran tamaño ( mayores de 2 cm) ,o la contraindicación de la misma como es en el embarazo, obesidad severa, ñmalformaciones musculoesqueléticas,o aneurismas aortorenales.

2. Ureteroscopía rígida, complementada con tecnología de litofragmentación fundamentalmente el Láser permite el acceso a prácticamente todos los cálculos ureterales.

3. Ureteroscopia flexible, con la cual se pueden tratar los cálculos ureterales a los que no se accede con el instrumental rígido y cálculos renales siempre que estos no sean muy voluminosos o se trate de litiasis coraliformes.

4. Nefrolitotomía percutánea, con la cual se accede a las litiasis de gran tamaño y/o coraliformes.
Sólo en casos excepcionales se requiere el uso de cirugía abierta para la extracción de los cálculos.
En los cálculos de ácido úrico es posible su disolución con tratamiento farmacológico ( alcalinización urinaria ).

Por último tras la eliminación de las litiasis ,es importante intentar establecer su composición y mecanismo de producción , para plantear un tratamiento preventivo, porque en caso contrario la enfermedad litiásica tiende a ser recidivante en casi el 50% de los casos.

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