La disfunción eréctil (DE)

Disfuncion erectil

La erección es un proceso neurovascular que está bajo control hormonal y que incluye dilatación arterial, relajación del músculo liso trabecular y activación del mecanismo de oclusión venosa a nivel de los cuerpos cavernosos. La disfunción eréctil (DE) se define como la imposibilidad para conseguir y/o mantener una erección suficiente para una relación sexual satisfactoria. Existen múltiples estudios epidemiológicos en los que se demuestra la elevada prevalencia de este problema que aumenta de forma significativa con el envejecimento, y que en general tiene los mismos factores de riesgo que la enfermedad cardiovascular como son el sedentarismo, la obesidad el hábito tabáquico, la hipercolesterolemia y el síndrome metabólico. La DE afecta de forma muy significativa en la calidad de vida del paciente y de su pareja.

Aunque el diagnóstico de DE ya está establecido por el propio paciente, será labor del urólogo la de averiguar cual es el mecanismo patofisiológico por el que esta se produce y que esquemáticamente serían 6, a saber:

  1. Vasculogénico ( hipertensión arterial, enfermedad cardiovascular, cirugía mayor, radioterapia…).
  2. Neurogénico ( por causas centrales como en la esclerosis múltiple, enfermedad de Parkinson entre otras o periféricas como en el alcoholismo o diabetes mellitus).
  3. Anatómica ( fractura de pene, enfermedad de Peyronie, micropene, hipospadias …).
  4. Hormonal ( hipogonadismo, enfermedad de Cushing…).
  5. Inducida por drogas ( antihipertensivos, antidepresivos, antipsicóticos o drogas de uso recreativo entre otras).
  6. Psicógena.

El establecimiento del mecanismo patofisiológico que provoca la DE se consigue con una adecuada historia clínica y sexual complementada por cuestionarios como el índice internacional de la función eréctil ( IIEF ), con un examen físico centrado en los aspectos genitourinarios, endocrinos, vasculares y neurológicos, y unos test de laboratorio con la determinación de glucosa , colesterol y testosterona fundamentalmente.Existen otras pruebas diagnósticas cuya realización estaría limitada a pacientes seleccionados como son: registro de tumescencia y rigidez nocturna, test de inyección intracavernosa, eco-doppler peneano , arteriografía , cavernosografia o evaluación psiquiátrica. Igualmente sería conveniente el establecimiento del estado cardiovascular del paciente.

En cuanto al tratamiento el objetivo ideal sería el de corregir el factor etiológico cuando esto sea posible lo cual lograría la curación de la DE , cosa que se logra solo en contadas ocasiones como en el caso de hipogonadismo , DE psicógena o de causa arterial tras traumatismo pelviano en paciente joven. En el resto de los pacientes el tratamiento iría encaminado a mejorar las erecciones lo cual se conseguirá con diversos tratamientos que se podrían agrupar en tres niveles:

  1. En está primera línea estarían los fármacos orales y entre ellos los inhibidores de la enzima fosfodiesterasa 5 ( IPDE5) , que supusieron la autentica revolución en el tratamiento de la DE.. Estos fármacos son el sildenafilo, vardenafilo y tadalafilo cuya efectividad supera el 80% con unos efectos adversos mínimos y que rara vez obligan a su retirada sin que existan estudios comparativos que permitan asegurar la superioridad de uno de ellos y que estarían contraindicados en pacientes con cardiopatía isquémica tratados con nitratos . Otros fármacos orales son de menor eficacia y en ocasiones es similar a la de placebo, ( yohimbina , apomorfina, trazodona, L-arginina , ginseng rojo, o fentolamina).Igualmente en este nivel habría que situar las bombas de vacio y las ondas de choque peneanas que pueden utilizarse asociadas a los fármacos orales.
  2. Inyecciones intracavernosas de drogas vasoactivas ( Alprostadil ) que actualmente se usa tras fracaso de la primera línea de tratamiento con una eficacia mayor al 80% de los casos pero con mayores efectos adversos que a veces obligan a suspender el tratamiento ( priapismo dolor, fibrosis…). Con menor efectividad y menos efectos secundarios se podría utilizar el alprostadil por via uretral.
  3. Finalmente el uso de prótesis de pene estaría indicado en caso de fracaso de los tratamientos previos o cuando el paciente quiere una solución permanente. Hoy en día prácticamente solo se utilizan las prótesis inflables de 2 -3 componentes y casi nunca las semirígidas o maleables. La malfunción mecánica o infección son las principales complicaciones.

 

 

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